No estamos solos en el mundo: lecciones desde el «93» de Paris

El hospital Avicenne de Bobigny (Paris)

El principal hospital de Bobigny, municipio de la periferia norte-este de Paris, en el departamento Seine-Saint Denis (el «93«), se llama Avicenne, del nombre latinizado del filósofo y médico musulmán Ibn Sina. Casi 1000 años antes del nascimiento del psicoanálisis, Ibn Sina había elaborado una «técnica de la influencia» verbal para curar los disturbios psíquicos. No es de estrañar que en un departamento como éste, en qué los inmigrantes llegan a la quinta generación y constituyen el 30, 40 por ciento de la población (como en Aubervilliers, en La Corneuve, en Bobigny misma), haya nacido una técnica de psicoterapia que, a partir del tratamento de familias migrantes, ha llegado a dar la vuelta y a socavar los cimientos de la psicología y de la epistemología occidental. Se trata de la etnopsiquiatría, o etnopsicoanálisis, elaborada entre los 80 y 90 por Tobie Nathan a partir de su consulta pública en el hospital Avicenne.

Georges Dévereux, antropólogo y psicoanalista (1908-1985)

Hoy, en el Centre Georges Dévereux, fundado por Nathan en la Universidad Paris VIII (hasta el año pasado, en el mismo Seine-Saint Denis), trabajan psicoterapéutas, filósofos, curanderos, babalaos, maîtres-des-secrets de un sinnúmero de procedencias y «afiliaciones», reunidos en la apasionante tarea de construir una nueva «técnica de la influencia» que sepa enfrentarse de forma descolonizada y no etnocéntrica a la complejidad de este mundo: en el cual ya sabemos bien que «no estamos solos» (Nathan, 2001).

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