La caída del imperio romano

Una comida entre un grupo de empresarios mafiosos y los políticos que financiaban. Ahora están todos en la carcel.

Desde que el pasado 3 de diciembre una operación policial en Roma llevó a la detención de 37 personas vinculadas de diferentes formas al Ayuntamiento, nuestra visión de los fenómenos y problemas sociales que afectan esta ciudad ha cambiado. La red criminal que se había tejido por encima de la capital italiana, basada sobre la atribución preferencial de contratas públicas, implicaba a funcionarios, politicos de izquierda y de derecha, cooperativas sociales “rojas”, bandas neofascistas, periodistas y un antiguo y violento grupo de mafiosos conocido como la “banda della Magliana“. Más allá de la droga y las armas, lo que generaba los mayores beneficios para esta “Mafia Capitale” eran las emergencias sociales: campos rom, centros de acogida para migrantes, emergencia habitacional, recogida de la basura. Leer las interceptaciones telefónicas de esa gente hace comprender de repente la banalidad, la vulgaridad y la sencillés del mal, invalidando nuestras explicaciones postmodernas sobre la complejidad del malestar social en las periferias. Por una vez, la situación parece ser mucho más sencilla, aunque delirante. Un entrelazado sistema institucional y criminal ha estado maniobrando en gran medida la politica ciudadana y nacional para el beneficio de pocos sobre la miseria de muchos, comiéndose el dinero público para ‘acoger’ y segregar las mismas personas contra las cuales organizaba las manifestaciones de protesta.

Los bloques de viviendas protegidas en Tor Sapienza
  • Tor Sapienza. Hace tiempo que se intenta entender las causas de la agresión que hubo en noviembre en este barrio de Roma Est contra un centro de migrantes, y del crecimiento del racismo en las periferias. Sin embargo, parece que detrás había la voluntad de parte de la cooperativa al centro de esta red criminal, de quitarle unos 40 menores migrantes a otra cooperativa, favoreciendo los disturbios para trasladar los chicos (y las subvenciones) en un centro gestionado por ellos.
  • El negocio de los campos rom. El Ayuntamiento de izquierdas en los 2000 ha convertido en un sistema la segregación de los gitanos, obligándoles en un circuito de acceso a la vivienda separado de los payos. Ahora los campos están prohibidos por una directiva europea, y finalmente está saliendo a la luz el monopolio de algunas cooperativas (de izquierdas, católicas, hasta de derechas), sobre los fondos públicos para los campos, y de su interés en provocar y mantener una situación de emergencia y precaridad.
  • Los centros de acogida para migrantes. Los políticos que promovían la ‘acogida de los migrantes’ recibían miles de euros mensuales de las cooperativas, para que les enviaran siempre más migrantes que se quedaran el máximo posible en los centros, igual en Roma como en el Sur. En forma diferente se habla de este tema en dos artículos de la revista NapoliMonitor: Michele COLUCCI (2014) en “Tutta colpa dei banditi? explica los procesos históricos que han llevado al actual acaparamiento mafioso de los fondos para las políticas sociales;  Stefano PORTELLI (2014) en “Los centros del triángulo[castellano en el blog OACU] describe las contradicciones neocoloniales que legitiman la segregación de los migrantes recién llegados en Sicilia en campos (muchos gestionados por las mismas cooperativas implicadas en “Mafia Capitale”).

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